El castillo, fortaleza y palacio real a la vez, tiene un gran interés cultural por ser el que mejor conserva su primitiva estructura arquitectónica (románica, siglo XI) de toda España, albergando en su interior la iglesia más notable del románico europeo.
Por debajo de la iglesia pasa la escalera que da acceso al castillo, cubierta por una bóveda de cañón, y que da paso también a la cripta de Santa Quiteria desde la cual, como era habitual en las construcciones de la época, se puede acceder por una angosta escalera al prebisterio de la Iglesia Mayor del castillo. Esta cripta, de forma semicircular, está situada bajo el ábside de la iglesia y albergaba las reliquias de San Demetrio, protector de los asaltos y que en la actualidad se encuentran depositadas en la iglesia de la población de Loarre.
Al recinto se accede a través de una puerta que se abre en la muralla entre dos torreones semicirculares que nos conduce al espacio descubierto en el que encontramos, en primer lugar, la torre del vigía (torre albarrana) y, tras una pronunciada cuesta, llegamos a la única puerta de acceso a la edificación adornada con hermosos capiteles románicos. En la misma se puede leer una inscripción que reza: "Aquí descansa el siervo de Dios, Tuglas, que murió el día 30 de noviembre de la era 1134: quién leyese estas letras ore al Padre para que le dé vida eterna"
El castillo no debió llegar a cumplir nunca su misión de defensa debido a la época en la que se finalizó su construcción, por lo que no sufrió asedios ni desperfectos bélicos, llegando así hasta nuestros días con toda su estructura original solo deteriorada por el paso de los siglos. En excavaciones realizadas en el exterior de las murallas se han encontrado los cimientos de un poblado así como restos de vasijas que delatan la actividad que acarreó el castillo a la comarca.
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