historia.jpg (25191 bytes)

 

 

El Castillo de Loarre, situado al sur de las estribaciones de la sierra del mismo nombre, es el castillo fortificado más antiguo de España y uno de los más espectaculares por su emplazamiento sobre un peñasco.

El castillo, fortaleza y palacio real a la vez, tiene un gran interés cultural por ser el que mejor conserva su primitiva estructura arquitectónica (románica, siglo XI) de toda España, albergando en su interior la iglesia más notable del románico europeo.

Entre las cualidades de su Iglesia Mayor, dedicada a San Pedro, podríamos destacar la complejidad de su planta, la gran cúpula de 26 metros de altura con doble trompa (única en su género), el ábside semicircular y un gran número de sus capiteles decorativos, todo ello en un elevado estado de conservación.

Por debajo de la iglesia pasa la escalera que da acceso al castillo, cubierta por una bóveda de cañón, y que da paso también a la cripta de Santa Quiteria desde la cual, como era habitual en las construcciones de la época, se puede acceder por una angosta escalera al prebisterio de la Iglesia Mayor del castillo. Esta cripta, de forma semicircular, está situada bajo el ábside de la iglesia y albergaba las reliquias de San Demetrio, protector de los asaltos y que en la actualidad se encuentran depositadas en la iglesia  de la población de Loarre.

El recinto amurallado del castillo abarca una hectárea de terreno, lo que da una idea de las grandes dimensiones que posee la fortaleza.

Al recinto se accede a través de una puerta que se abre en la muralla entre dos torreones semicirculares que nos conduce al espacio descubierto en el que encontramos, en primer lugar, la torre del vigía (torre albarrana) y, tras una pronunciada cuesta, llegamos a la única puerta de acceso a la edificación adornada con hermosos capiteles románicos. En la misma se puede leer una inscripción que reza:

"Aquí descansa el siervo de Dios,

Tuglas, que murió el día 30 de noviembre

de la era 1134: quién leyese estas letras

ore al Padre para que le dé vida eterna"

Un paseo por el interior del castillo es un atractivo recorrido por torreones, pasadizos y arcos de medio punto hasta llegar al balcón de la Reina, en la zona del palacio real, desde el cual podemos contemplar una fantástica vista panorámica de la Hoya de Huesca.

El castillo no debió llegar a cumplir nunca su misión de defensa debido a la época en la que se finalizó su construcción, por lo que no sufrió asedios ni desperfectos bélicos, llegando así hasta nuestros días con toda su estructura original solo deteriorada por el paso de los siglos.

En excavaciones realizadas en el exterior de las murallas se han encontrado los cimientos de un poblado así como restos de vasijas que delatan la actividad que acarreó el castillo a la comarca.

 

Página Principal, Historia, Visita Virtual